Lou Aster Training

¿Sabías que tanto los científicos sociales como los antiguos chamanes están de acuerdo en que si cambias la postura de tu cuerpo, puedes cambiar tu mente? Eso debido a que tu mente está conectada a tu cuerpo, si expandes la expresión actual de tu cuerpo de maneras específicas, tu mente se amplia, se expande también, al igual que tus posibilidades. Acaba con la falsa polaridad y alcanza la Unidad. ¡Apúntate!

Miedos, Desafíos, Retos

Feliz 2019

 

solsticio-de-verano-lou-asterOs deseo un muy, muy pero que muy Feliz Año Nuevo.

Año lleno de retos, de aventura, de calidez, de besos, de caricias, de playa, de mar.

Año de montañas, sumergirse en los ríos. Calentarse al sol y baños de luna.

Año de conectar con estrellas, con ballenas, con el delfín.

Año de colibrí y volar con la mariposa.

Año de muchos ladridos, ronroneos y bienvenidas.

 

 

 

Conectar, Conexión, Intento, Ser

Solsticio de Verano

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¡Llegó el verano! y sin a penas darme cuenta, me ha pillado, quitándome el delantal, a punto de celebrar el Solsticio. ¡Qué barbaridad! Estoy agotada, cansada de todo el año, pero muy contenta. Quiero poner la mesa bonita, con flores, en mi jardín, rodeada de árboles y pájaros cantando, celebrando que se acercan las vacaciones, el descanso merecido, la playa, el mar, el sol, los paseos por la naturaleza, disfrutar de mi familia, que cada día es más grande, de mis amigos. El calor, que tanto me gusta y necesito, si, el calor, sentir los rayos del sol y disfrutar de la sombra. ¡Madre mía! Dejando volar todo un mar de sensaciones, se me olvida poner la mesa.

Para ello, saco el mantel y las servilletas elegidas para la ocasión, ya todo lavado y planchado, con ese olor a limpio; la vajilla y cristalería especial, para estas celebraciones únicas. La miro terminada y aprecio lo heredado, los regalos que me han ido haciendo, también lo que he ido adquiriendo poco a poco a lo largo de mi vida, con ilusión, a veces con esfuerzo, otras con miedo a equivocarme, sin dejar la decisión, la valentía y por suerte la certeza, que aparece cuando puede; ahí veo la disciplina, el compromiso, junto a la esperanza y gratitud que han transformado a la decepción, la tristeza y a la rabia.  ¡Qué bonito! huele a Amor, lo expande la brisa que está soplando.  Por ahí, escondidos van saliendo los caprichos que de vez en cuando, me he dado, comprando algún detalle que me llamaba la atención por su color, por su luz, por su textura. Bien,  me gusta el resultado.

Ha llegado el momento de sacar la comida en las fuentes y bandejas.  Disfruto recordando el proceso de elaboración de los nuevos platos. La selección y recogida en Otoño de los ingredientes; en Invierno, tenerlos en casa y comenzar la preparación, recogida, concentrada, callada y en Silencio, atenta a las instrucciones; cuando en Primavera comencé a vislumbrar como iba ligándose la salsa, como iba probando y sazonando, atenta al “chup chup”, sabiendo que lo que se estaba cocinando requería de un cuidado especial, poniendo toda mi atención, todo mi amor. Me veo preguntando, pidiendo ayuda, repasando alguna receta que no había entendido del todo. Mientras que atendía llamadas de socorro, acariciaba pies, manos y cabeza catalizando la Fuerza Vital, el Amor que todos tenemos y recordando al que todos estamos conectados. Esa energía del Intento que nos sostiene y dirige. Me he visto fluir, aceptar, respirar, dejar ir, llorar, reír, divertirme, enfadarme.

Ahora que lo pienso,  ha habido un poco de todo, el típico susto de que me había pasado con las especias, otro día a punto de que se me cortara la mayonesa, de repente probaba y daba saltos de lo rico que estaba, pero aún faltaba algún hervor. No ha sido fácil integrar los nuevos ingredientes, desconocía cuál sería el resultado. Sobra decir el genio que aparecía cuando algún intruso pretendía meter la cuchara sin cuidado, con arrogancia, intentando añadir algo de su propia cosecha y queriendo que tirara a la basura mis pucheritos, cazuelitas y sartenes. El horno caliente iba dorando y asando a su ritmo, me ha gustado mucho vigilar que no se me quemara nada, rociando con su propio jugo  para que no se secara, quedara jugoso.

A la hora de la verdad, ha sido un placer todo el proceso, desde salir a comprar lo que necesitaba, el encontrarme con personas maravillosas que han aportado nuevas recetas e ingredientes, hasta estar en mi cocina elaborando mis platos y esperando a que éstos estuvieran listos para ponerlos en la mesa y degustarlos con los invitados.

Siento una especie de nerviosismo, de agitación interna, una alegría que me recorre todo el cuerpo, así que voy a centrarme, respirar, conectar, ¡necesito sobriedad! Me desborda todo lo que estoy sintiendo, percibiendo,  ¡qué maravilla! lo celebro, lo disfruto, pero esta energía no dejo que se disperse, la sigo entregando al Intento para seguir su Plan.

En medio de la mesa coloco un cartel:

¡Bienvenidos! Muchas Gracias por vuestros regalos. Disfruto celebrando, compartiendo,  recibiendo vuestro amor, ánimo, confianza y gratitud.

Ahora, os animo a compartir algo dulce, como palabras, abrazos, una mirada, una sonrisa. Os animo a avivar vuestra hoguera para quemar todo aquello que ya no os sirve, agradecer su compañía y ayuda hasta ahora y prepararos para el fuego reparador y renovador.  Yo me voy a dar una ducha y prepararme para recibir.

Conectar, Conexión, Intento, Ser·Miedos, Desafíos, Retos·Silencio, Conexión, Transformación·Técnica metamórfica

El Disimulo

Hola, ya estoy aquí de nuevo. ¿Cómo te ha ido? Has descubierto algún plan, trabajo, proyecto, deseo nuevo que te gustaría realizar?

Seguro que sí y por muy insignificante que creas que es, no olvides, tiene importancia. Y ¿sabes por qué? Porque sale de ti, es tuyo, te pertenece, así que escúchate, déjale salir y lánzate a observarlo con mucho cariño, darle su espacio y a ver qué pasa.

Acuérdate, no todo se ha de llevar a cabo de inmediato, a veces nunca se realiza, pero comenzar a considerar, mimar y amar lo que sale de ti es un gran avance e incluso muy divertido. Se nos olvida que podemos ser mucho más entretenidas que la TV y que nos lo podemos pasar con nosotras mismas muy bien, y si luego lo compartimos, ni te cuento, a qué si?

Si no ha “nacido” todavía, no te desanimes, vive la espera con esperanza ya que vendrá, seguro.  Eso sí, pero le preparas el espacio, eh?

Por mi parte este mes he seguido con la tónica de aparcar las redes sociales, apagar la TV y sólo atender el móvil.

¿Cómo te lo diría? Pero cuando dejas de estar pendiente todo el rato del “mundo exterior”, y buscas centrarte en tu mundo interior,  es cuando pueden aparecer opiniones, ideas, proyectos propios, personales porque les das su  espacio.  Es por esto que te animo a que te lances, te sugiero que entres en la “Fase semicaracol*“,  se necesita utilizar esta estrategia, hay una saturación de ruido, un exceso de información, inputs constantes que sacan del centro, el cual cuesta recuperar.

Hoy, además, quiero comentarte algo también muy personal y al mismo tiempo muy común, seguro que te ha pasado o te está pasando.

Fue quizá un exceso de espontaneidad, unas ganas tremendas de compartir, una pasión y una energía desbordante que no sabía canalizar, lo que me llevó a “hablar demasiado“, a “meter la pata“, a montarla parda, vaya. Lejos de mi intención, que era el compartir mi entusiasmo o mis miedos o mi vulnerabilidad o mis dudas, pues, a veces, ofendía o incomodaba al personal y, claro padecía unas reacciones y consecuencias que, no sólo no entendía, sino que me hacían daño. Así, de esta manera, fui creando un mecanismo valiosísimo de defensa llamado “el disimulo” o en lenguaje familiar, “hacerme la sorda“; es decir, no respondía, o  permanecía callada o hablaba sin decir nada, pero tampoco escuchaba, me “iba a mi mundo”, desconectaba.

Pasó un tiempo que me daba vergüenza o miedo o pereza decir  abiertamente lo que pensaba, sentía, me gustaría hacer, qué era lo que realmente me hacía feliz y me interesaba. Era una manera de sentirme protegida de los comentarios, de las risas o, incluso de algunos ataques verbales que iban mucho más lejos del hecho en sí, pero esa misma protección, sin yo saberlo, la tenía hacia mi, también. Me protegía de mí misma. Curioso, ¿verdad? Pero, ¿a que te resuena?

Me resultaba agotador, me generaba un sentimiento de culpa el “no ser” como tocaba, aquello que llaman ser “políticamente incorrecta” y me hacía vivir en una gran contradicción conmigo misma. Me sentía fatal. Poco a poco gracias a personas que habían pasado por lo mismo, no hay que olvidar que a todo el mundo no le pasa, y no pasa nada, pero a los que nos pasa, lo pasamos fatal, fui aprendiendo a aceptar “esa parte” de mí con naturalidad, con cariño, incluso con mucha ternura hacia mí. Que sepas que es imprescindible.

Aceptarme primero para luego poder aceptar al otro, para sentirme bien conmigo misma y con el entorno. Aprendí a decir adiós desde el cariño y agradecimiento a muchas cosas y a gente.  Fui aprendiendo a manejar toda mi emocionalidad sin miedo. Lo primero, aprender a callar para escuchar. ¿Pero cómo callar, si no decía o contaba nada? ¿Escuchar? Con lo bien que me salía “hacerme la sorda”?

Aquí está la magia, aquí está lo divertido, el gozo de vivir, descubrir como tus propias trampas, una vez conocidas y aceptadas, se trasforman en valiosos recursos y te sirven para crecer, para evolucionar, para ser feliz.

Entonces, igual que me desconectaba y me iba a la luna, poco a poco fui desconectando mi diálogo mental, las conversaciones interminables conmigo misma, el darle vueltas y no sacar nada en limpio, es decir, me enseñaron a  salir o cortar el “bucle” que era agotador.

Te lo comento y lo comparto porque seguro que a ti te ha pasado o te está pasando algo parecido con algún deseo, opinión, sueño,  que tienes muy íntimos, muy personales y que decirlos, compartirlos te causa una especie de temor y te dices que no tiene demasiada importancia, que para qué vas a decir o hacer eso ahora, y acabas convenciéndote con un total, da igual. Pero sigues dándole vueltas, porque, a pesar de que lo aparques, vuelve, insiste en ser escuchado, en salir a la luz.   Y, sin embargo, es muy importante escuchar, compartir para materializar opiniones, ideas, sueños, deseos con otros, ¿no te parece?

Seguro que te ha pasado infinidad de veces que has escuchado a alguien atreverse a decir algo, a realizar algo y te has sentido totalmente identificada, y te dices a ti misma yo quiero ser así, quiero poder hacer eso o aquello, tranquila, con naturalidad, ¡por favor!

¿Sabes qué pasa? que son palabras o acciones que salen de un deseo interno, una vez escuchado, aceptado, amado y que detrás hay un Voluntad que las ampara, un Silencio que guía y dirige.

Desde aquí quiero agradecer a todas las personas que a lo largo de mi vida me han abierto caminos, posibilidades, que me ayudaron a salir de ideas preconcebidas, que me hicieron dudar, reflexionar, que me movieron de mi zona de confort, aunque a veces no “me gustaba” lo que me decían y otras, en cambio, salía encantada. Da igual, el caso es que movida por el agradecimiento y envuelta y arropada de amor, fui aprendiendo a “no disimular“, ante los demás, pero sobre todo, ante mí misma. Aprendí a escuchar y a escucharme, dejé de “hacerme la sorda” como me decía mi madre. ¡Huy, como me acuerdo de ella!

Ahora, busco el Silencio, me sumerjo en él y lo escucho para poder vivir en este mundo sin que me arrastre la emocionalidad como en una noria, como me decía una amiga, que sube y baja y si no te apeas acabas mareada.

¿A que te están entrando ganas de comenzar o de continuar?

* Hablo de la Estrategia del Caracol en un post anterior, es una estrategia muy recomendable.

 

Conectar, Conexión, Intento, Ser·Objetivo, Metas, Propósitos

¿Tienes tu propia Red?

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Hola ¿cómo estás? ¿Qué tal te han ido estas vacaciones? Igual te quedan ya muy lejanas, pero espero y deseo que hayas disfrutado, descansado y recobrado fuerzas para comenzar el “nuevo curso“.

Con toda la energía renovada, hoy te propongo una reflexión y un reto. Si, justo ahora que comienza el “curso”, que se acerca el Equinoccio de Otoño, y que seguro tienes proyectos que te gustaría llevar a cabo, se trata de que no vayas perdiendo energía, que no aparezca el cansancio y el desánimo.

Durante las vacaciones del Verano, estando en plena Naturaleza, acompañada del mar, de los árboles, de los pájaros, vacas, caballos, observando la luna, las estrellas, sintiendo los rayos del sol decidí apagar el móvil, quería sumergirme en el tiempo y en el espacio. Necesitaba desconectar para conectar, pero no sólo en el rato de la meditación, sino que formara parte de mi día, quería buscar el equilibrio entre estar pendiente de mi móvil con todo lo que conlleva y saber estar sin él, para estar conectada a “la Otra Red“. Quería y necesitaba poner toda mi atención en lo que estaba haciendo,  viviendo el Aquí-Ahora, dejando libre a mi percepción, sacando mis antenas internas y, me fue tan bien, que lo incorporé a mi rutina, incluso, muchas veces lo olvidaba en casa o encenderlo de nuevo.  Te engañaría si te dijera que, al principio, no me costó, ahí fue donde pude ver qué escondía “esa necesidad”, además de que, no pasó nada malo por “estar fuera de cobertura“, al contrario,  lo volvía a encender y ahí estaban las llamadas perdidas, los whats…y yo cada vez con más energía y con una mejor claridad de visión.

Todos estamos conectados a la red, buscamos wifi allá donde vayamos, miramos el móvil constantemente a ver si tenemos un whatsup o un mail. Nos sentimos obligados a “compartir” nuestro estado, a dar una respuesta inmediata.  El teléfono o tablet se han convertido en la “nueva pareja” a la que le hemos jurado fidelidad absoluta y nos acompaña a todos nuestros actos.  Nos hemos hecho tan dependientes que si no vamos con él no sabemos estar en el mundo, parece que nos falte algo imprescindible para vivir, hemos llegado a creer que forma parte de nuestra identidad.

Soy fan de Internet, del móvil, de las redes sociales, pero como todo en esta vida, tiene que tener su espacio y su tiempo. No puede “ocupar” toda la atención, porque colapsa la Otra Conexión, y le regalamos toda nuestra energía. Se ha convertido en una auténtica necesidad,  si no vamos con el móvil nos hace parecer impar, como si faltara una parte para ser completa.

Mientras estés atenta al móvil, aunque sea de manera sutil, dejas de atender otros fenómenos al 100%. Te pierdes toda la magia, todo aquello que no se ve, que no se oye, que no se siente a primera vista, que precisa de una atención, de un estar con-centrada o en tu centro. Tener una vida plena, feliz, exige toda tu atención. Mirar, observar, sentir, escuchar, elegir, estando pendiente del móvil, es una falacia, pero se ha convertido en el compañero de vida con el que cargas a todos los sitios donde vayas, desde ir al cuarto de baño, hasta en la cama.

Las mujeres vamos conquistando poco a poco la independencia, el saber y poder estar solas, teniendo o no pareja, pero otorgando importancia al saber estar con nosotras mismas. Así que te invito a reflexionar sobre, ¿cuánta necesidad de “conexión-distracción” externa te hace falta para sentirte tranquila, segura? ¿Queda algún resquicio oculto pero activo de ese miedo a sentirte sola, a que nadie te quiera, a que nadie cuente ya contigo? O, por otro lado, ¿hay una voz suave pero insistente que te acusa de no estar pendiente de los demás, de la familia, del grupo, de los hijos o de quien sea? ¿Te da vergüenza estar en un lugar público sin compañía y acudes al móvil o tablet para sentirte acompañada? ¿Te sientes capaz de vivir en este mundo por ti misma, o crees que algo te falta, que no estás completa?

Tener un objetivo, un propósito o un sueño personal es básico para tu equilibrio, para tu felicidad pero pide compromiso, dedicación, tiempo, atención para llevarlo a cabo. Exige decir “no puedo estar por ti ahora”, exige no responder a las llamadas en ese preciso instante, exige dejar de sentirte imprescindible para con los demás y exige acabar con la creencia que si eres tú misma, que si “te haces caso” eres una desobediente y no vas a soportar  el castigo.

Este temor te distrae, te aparta de poder conectar con lo que sientes, con lo que eres en realidad, tanto si es cómodo como si no lo es tanto. Te impide dedicarte en cuerpo y alma a lo que te enriquece como persona, a lo que te gusta, a lo que te motiva, a lo que te divierte.

Tienes mucha más capacidad para crear, cuidar, dar y amar de lo que crees, pero  hace falta “desconectar” de la red Wi-Fi del mundo sin culpabilidad para “conectar-reconectar” con  tu propia red, con tu propio Wi-Fi que te conecta con tu Esencia que está conectada a la Energía Creadora y así tu vida, tu trabajo, tus relaciones sean un verdadero reflejo de ti, de tu Creatividad única e individual. Limpiar, sacar, tirar, escoger, agradecer, decir adiós o dar bienvenidas, para ordenar tu vida, tu espacio interior, para conquistar tu lugar en el mundo, sin miedo, sin culpa, con Amor, con Alegría, agradecimiento y entusiasmo hace que te sientas bien, en equilibrio, en plenitud y los de tu alrededor también.

La clave de acceso a tu Wi Fi personal e intransferible es, “aprender a desconectar”,  “estar fuera de cobertura” , poner toda tu atención en lo que estás haciendo en ese momento, poner “en modo avión” tu móvil. Luego te concentras sólo en lo que estás haciendo, da igual,  ducharte, arreglarte, trabajar, limpiar, ordenar, caminar, estar con amigos, con hijos, con tu pareja, con familia, conducir… Regálate esta oportunidad, date este tiempo, experiméntalo y luego vuelves a mirar tu teléfono, tanto las llamadas como los mensajes están ahí, esperando, no se han ido.

Si eres de las que no se conforma con acudir una hora al día  o tres a la semana para ir a un centro donde practicar meditación, relajación, etc.  si te gustaría hacerlo en casa, pero te resulta complicado, algo casi imposible y te vas desanimando; si tu sabes que salir a la Naturaleza a recargarte, te va muy bien pero que a la mínima vuelves a perderte, a dispersarte. Pero quieres, eliges, necesitas más, y buscas integrar en tu vida tu propia conexión, te invito a aprovechar toda la energía del Otoño porque durante el equinoccio el eje de la Tierra se encuentra en una posición que permite que los rayos del Sol incidan de igual forma sobre el hemisferio norte y el hemisferio sur, haciendo que la duración del día y la noche en todo el planeta sea igual. A partir del equinoccio de otoño, los días empiezan a tener cada vez menos minutos de luz solar  hasta llegar al solsticio de invierno, en que tiene lugar la noche más larga del año.

Te animo a comenzar con este pequeño reto, buscar el equilibrio entre lo de fuera y lo de dentro, entre tus dos hemisferios, no te desanimes, inténtalo, es el primer paso, y si no puedes, o crees que no sabes, o quieres más,  me puedes escribir o llamar, estaré feliz de colaborar contigo, en ayudarte a que instales en tu vida tu “Nueva Conexión Personal”, a fluir, vivir, aprovechar y conectar con las Estaciones conectando con la Energía del Universo, de la Creación. Estar conectada con la Energía de la Tierra, con la del Universo…

Estoy deseando recibir tu experiencia, cómo te va, tus opiniones o sugerencias, porque también me encanta y hace muy feliz la conexión contigo, no olvides que no es incompatible, pero para conectar con los demás es imprescindible aprender a conectar con una misma.

Hasta muy pronto, con amor, Lou

Silencio, Conexión, Transformación

Solsticio de Verano

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¿Preparada para el Solsticio de verano? ¡Me encanta la Noche de San Juan! Me gusta mucho celebrar la verbena y la celebro de verdad, con ilusión, con esperanza, con alegría. Me gusta quemar, ver el fuego, las llamas, las chispas, escuchar el sonido de la hoguera. Es como si me trasladara a mi parte más ancestral, me conecta con la Madre Tierra y el Abuelo Fuego. Son momentos para conectar conmigo misma y sumirme en una danza transportada por la luz de las llamas.

Hay infinidad de información sobre el Fuego, la Llama, la Noche Mágica de San Juan, así que yo no la voy a repetir, pero sí te animo y mucho a que vivas una noche mágica, que aproveches toda la Energía del Cosmos en esta noche tan especial,  Solsticio y Noche de San Juan, para ver todo aquello que puedes quemar de tu vida, que te impide avanzar, que paraliza la conciencia. Quémalo  con alegría, con esperanza, despidiéndote con amor porque gracias a ello estás donde estás, en plena disposición a seguir avanzando. Estás celebrando la Vida, la Impermanencia, dejando espacio para lo nuevo, sabiendo que “todo lo que viene, conviene”.

Llega el verano, momento de recogida de los frutos del año, celebración, alegría. Fin de curso, vacaciones…

Que el Fuego te purifique, te conecte con tu Ser, con tu Fuego Interno, escucha a ver qué te trae de nuevo. Celebra como a tí más te guste, más te apetezca. En soledad, en compañía, ¡qué más da! lo importante es que lo vivas y disfrutes.

Este año he recibido el Solsticio en grupo, meditando y luego celebrando juntos con una cena. Pero la verbena, por primera vez, la celebraré con mi nieta, con ese Ser todo Amor, divertida, cariñosa. Comeremos un poco de Coca de Sant Joan y brindaremos con “bibe”. Jugaremos, bailaremos y descansaré a su lado, sintiendo su diminuto cuerpo, escuchando su respiración, siguiendo su ritmo, dejándome llevar por ella, oliendo su aroma de estrella.

 Agradezco a la Vida, a mi hija, su madre, y a mi yerno este Gran Regalo, el placer y gozo de ser Abuela.

¡Qué lejos quedan las hogueras de mi vida pero sigo celebrando el Solsticio de Verano!

Alimentación, nutrición, desintoxicación

Desintoxicar y Nutrir nuestra mente

¡Comenzamos semana! Espero que hayas pasado un fin de semana estupendo, y que comiences con energía y ánimos los nuevos retos del día a día.

Estás de acuerdo en que hay que cuidar la alimentación, que sentirnos con energía y saludables es fundamental. En el post pasado sugerí unas páginas que ayudan a saber cómo comer mejor para comenzar a cuidar tu cuerpo. Aprender a liberar toxinas y a nutrirte de verdad.

Hoy quiero dar un paso más, hoy quiero animarte a seguir adelante con el cuidado, y te propongo cuidar tu mente. ¿Cómo llevas la alimentación mental? ¿Qué frases, palabras, comportamientos, actitudes ingieres o has ingerido a lo largo de tu vida? Seguro que me las puedes enumerar una detrás de otra. Pero, ¿has hecho una desintoxicación? ¿Mantienes una “dieta amorosa, familiar, social y laboral”?

Es muy fácil “tragar” a través del oído palabras, acusaciones, reproches, ironías, sarcasmos, que generan unas emociones que cuesta digerir, que nos intoxican, anulan nuestra autoestima, nos sentimos un desecho y nos hacen creer y asegurar que SÓLO  somos eso que pensamos. Se puede leer mucho, nos empachamos con miles de libros de auto ayuda, pero una vez leídos y aprendidos casi de memoria seguimos igual. Eso sí, con un sobre peso mental difícil de digerir y poner en práctica.

Te aseguro que somos mucho más de lo que comemos y pensamos, sin embargo, para experimentar todo nuestro potencial, también debemos “cuidarnos”, desintoxicar nuestra mente y nutrirla bien, dejar espacio para que entren Ideas y Pensamientos  liberadores, que iluminen y nutran nuestra vida.

Lo primero que te sugiero, que seguro lo has hecho, es tomar conciencia, saber que la mente guarda, e incluso esconde, unas creencias que nos perjudican, paralizan, bloquean, que nos llevan a tener unas reacciones que sólo nos dan insatisfacción, a mantener una relaciones que nos van hundiendo o dificultando todo lo que queremos hacer o vivir; en el trabajo vamos perdiendo el entusiasmo, pero permitimos que nos limiten o nos vamos poniendo limitaciones, y nos justificamos y refugiamos en miles de excusas. Pura intoxicación, oscuridad o niebla que nos impide Ver con claridad. 

Lo segundo y primordial es buscar ayuda. Conectar con la humildad y el valor de pedir ayuda porque salir de ahí sin un soporte es casi imposible, porque  no sabemos cómo y nos sumergimos en un diálogo mental sin salida, consecuencia de la propia intoxicación que nos desgasta aún más, necesitamos Nutrirnos para “recuperar fuerzas”.

Te animo mucho, a que te concedas el placer de salir de esa zona de confort, conocida, y al fin y al cabo, muy cómoda porque no te representa ningún cambio. Pero, insisto, se puede dejar de sufrir y vivir la vida con alegría, entusiasmo, experimentando el gozo de tus logros, de tus retos, de las dificultades que aparecen. Si, si, aunque creas que es imposible, que eso son tonterías; que nadie sabe lo que tú has pasado y que te está invadiendo el agotamiento. Vale, pues si no puedes más, si decides acabar con este tormento, te ofrezco mi ayuda, basada en la propia experiencia; te acompaño en este proceso maravilloso de averiguar quién eres realmente, de recuperar tu valor, tu Energía, tu Luz, para que brilles y seas brillante.

Aprenderás o pondrás en práctica una serie de hábitos o ejercicios, como la meditación y recapitulación,  que te mantendrán en forma. Además de recibir La Técnica Metamórfica, que libera, desbloquea emociones, creencias y abre tu mente y corazón para ser quien eres realmente y vivir feliz.

Ojala te animes a formar parte de los que no nos conformamos a vivir como autómatas, quejándote de la mala suerte, o de tu situación inamovible,  siguiendo unas pautas que te han dado, que te las has creído pero que ya no sirven, porque quieres ser feliz.

Muchas gracias a los que seguís y compartís mi Blog y los que no lo hacéis todavía, os invito a ello. Es una gozada para mí, os estoy muy agradecida, además que me ayudáis a seguir haciendo lo que más me gusta, escribir y animar a Ser felices.

Hasta la próxima, con cariño.

Lou.

Ah¡ y si os apetece hablar conmigo, aquí tenéis mis datos.

 

Alimentación, nutrición, desintoxicación·Sanación·Técnica metamórfica

¿Qué tal comes?

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Hola, ¿cómo estás? Espero que muy bien. Hoy  quiero compartir contigo algo a lo que doy mucha importancia. Soy una más  de las que necesita cuidarse y, por tanto, elijo cuidarme. Quiero sentirme bien, con energía, con un excelente ánimo que me ayude a vivir el día a día con ganas, con ilusión, disfrutando de todo. Me parece básico cuidar mi salud, física, mental y emocional.  Sin embargo, he de reconocer que no me ha resultado fácil, me daba pereza, por ejemplo, hacer jercicio cada día. Ni te cuento, meditar y recapitular. Empezaba con mucho ánimo pero poco a poco me dejaba llevar por miles de tentaciones y posponía todo tipo de “buenas intenciones”. Sin embargo, no haber silenciado esa voz interna que me rogaba no abandonar, mi perseverancia, el no “tirar la toalla”, o mi firme Propósito ha logrado integrar en mi vida diaria una serie de hábitos que me ayudan a sentirme bien conmigo y con mi entorno.

Hoy solo te propongo uno de ellos, cuidar, atender, poner conciencia en la alimentació. 

Te comento un simple ejercicio para que lo practiques ahora o luego, cuando quieras, vas a ver qué bien te viene:

¿Cómo te sientes ahora? si, en este momento. Te sugiero que  cierres los ojos y pares tu actividad mental. Inténtalo  por unos minutos. ¿Te cuesta? Seguro que más de lo que te gustaría, eh? Cuando te digo “parar la actividad mental” me refiero a que saques tu testigo personal, esa parte de ti que te observa sin juzgar, tan solo, siente, mira, ve. No te agobies si te vienen pensamientos, déjalos estar, pasar, simplemente obsérvalos sin “engancharte” en ellos, y vuelve a observar cómo y qué sientes. La respiración te ayudará bastante a conectar, observa como inspiras y expiras. Seguro que lo has hecho miles de veces. Parece que todo se pare, verdad? El lugar donde estás adopta otra dimensión, los ruidos se transforman en sonidos que puedes identificar, sientes el roce de tu ropa y poco a poco, tu cuerpo, las tensiones, ¿estás muy llena? ¿Tienes hambre? Respiras, poco a poco te vas conectando contigo…

Ya sabes que  la Técnica Metamórfica y todo lo que practico empieza en la conexión con tu cuerpo; sentir, atreverte a sentir; percibes tu Energía, sientes y aceptas emociones, dolor, alegría… para llegar a conectar  con tu Maestra Interna, con el Ser. Me gusta hacerlo de una manera sencilla, para que poco a poco te vayas familiarizando con todo ello, disfrutando de tu transformación, de tus avances. Que vayas entendiendo qué te está pasando y cómo eres capaz de mejorar  y de transformarte. “El hacerlo fácil y divertido” forma parte de mí. Me encanta acompañarte para que, al inicio, no te sientas perdida, no “abandones” y así, logres tu autonomía, conociendo sencillas herramientas que vas poniendo en práctica. Y por eso, hoy te paso una información que a mí me ayuda, me “lo pone fácil”, me hace ameno lo que elijo hacer, que es cuidar mi cuerpo, alimentarle y nutrirle para recuperar energía. Me resulta fundamental tomar conciencia de qué como; para qué como; cuándo como;  cómo cuido y nutro mi cuerpo; qué conexión tengo con él;  libero o retengo; digiero o rechazo… Porque mi cuerpo es mi vehículo. Es el que me permite ser, estar, interactuar, sentir, gozar, me lleva donde he de ir, es mi conexión con la materia, con la Tierra, por eso me gusta escucharle, cuidarle. Dicen los que saben, que el cuerpo nos habla y, de verdad, ¡cuánta razón llevan!

Aquí te comparto algunas de las  webs que sigo, porque me gustan y me ayudan muchísimo a alimentarme con una mayor conciencia. https://nuriaroura.comhttps://www.martinaturalbienestar.com. hoy comemos sano.com    http://annalfaro.com/2017/05/24/sobrevivir-la-celiaquia-barcelona/;  www.rawcosmos.com

Seguro que hay muchas más, busca, investiga, elige tú y comparte, difunde lo que te ayuda a vivir en plenitud. Me acuerdo hace más de 20 años cuando comencé a cuidar la alimentación. ¡Madre mía! en mi entorno más cercano era un auténtico bicho raro. Productos ecológicos, integrales… me resultaba complicado compaginar estos descubrimientos con mi cotidianidad.

Fue Carmen Dacosta pionera en nutrición, quinesóloga y una gran profesional, la que me guió. No entendía lo que me hacía cuando me testaba pero había algo en mi que sabia que estaba en muy buenas manos. Seguí, con verdadero esfuerzo, sus dietas mensuales, admirada de la mejoría, era alucinante. Fue con ella que conocí y experimenté, por primera vez el significado de “liberar toxinas”, “crisis  curativa”, pero me resultaba muy difícil, complicado porque para seguir la dieta me tenía que aislar. Parecia Caperucita Roja con mi cestito y mi comida cada vez que tenía que salir a comer o cenar a casa de amigos o familia. En mi casa, las quejas eran constantes, “querían comer normal”. Lógico, eran muy jóvenes y no tenían puntos de referencia a su alcance donde apoyarse más allá de su madre. Era nadar contra corriente, muy cansado, agotador.  Yo estaba obsesionada, lo vivía desde la rigidez,  y lo que tendría que ser momentos de encuentro y disfrute, se convertían en un desastre. Al final desistía y volvía a caer en viejos hábitos, para luego, más adelante, “de urgencias” volver, esta vez sin arrastrar a nadie.  Sus sabios consejos, algunos de ellos, los he seguido siempre, otros los he recuperado.    Nunca olvido sus comentarios sobre la industria farmacéutica, sobre los Lobbies de alimentación, el poder que tienen y qué intereses persiguen. Carmen Dacosta plantó una semilla en mí y aquí le rindo un pequeño homenaje con un enorme agradecimiento. Falleció en el 2012, una gran mujer, una excelente persona, una pionera y gran profesional.

Ahora cuido mi alimentación, pero ya no con aquella obsesión y aquella rigidez propia de mi situación; por supuesto,  a veces me salto todo, y disfruto también, no me penalizó, pero al día siguiente vuelvo a cuidarme porque, sobre todo, quiero nutrir bien mi cuerpo, mi alma, quiero sentirme bien.

Y, ¡qué gozada! ya no me siento sola. Mis hijas lo comparten conmigo y a veces me toman el pelo por “mis inicios” y, junto con ellas, hay mucha gente con el mismo interés. Pero lo que más me ayuda ha sido conectar, compartir mi inquietud con mujeres jóvenes que han tomado el testigo de la nutrición consciente, que han sabido “actualizar” todo un conocimiento, que han fusionado estética, ética, diseño,  y lo hacen accesible, divertido, bonito. Por esto quería compartir contigo estas webs, porque me deleitan con consejos, recetas, propuestas, lugares donde ir, información muy valiosa para mí porque me ayudan a cuidarme y me lo ponen fácil.

Disfruto, celebro y agradezco viendo como se ha continuado toda una labor de concienciación con la alimentación. Nos falta mucho por hacer aún, que llegue a las instituciones, colegios, hospitales… arduo trabajo, pero me anima comprobar cómo se ha conectado con la  Energía Femenina, como se ha sabido actualizar uno de sus muchos dones, como el nutrir, el cuidar, el acompañar, el sanar.

Esto me anima a compartir contigo mi alegría de saber que vale la pena sentir, escuchar, amar y mimar nuestro cuerpo. Que lo que hace años era “nadar contra corriente” hoy es fluir. Me siento muy agradecida de formar parte de todo un movimiento de transformación, que busca ampliar conciencia, ser feliz, de conexión con el Ser y de disfrutar. Dejando fluir nuestra Creatividad, compartiendo, nutriendo nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestro Espíritu.

 Me encantará saber tu opinión y sugerencias para seguir compartiendo todo aquello que nos ayuda a ser felices. Muchas Gracias y hasta pronto.

Miedos, Desafíos, Retos·Objetivo, Metas, Propósitos

EL BLOQUEO

 

Processed with MOLDIV¿Te ha pasado alguna vez que has sentido un bloqueo? Seguro que sí, hasta la persona más fluida y segura del mundo, estoy convencida, se ha tenido que sentir en algún momento de su vida frente a un obstáculo o dificultad que no se sentía capaz de librar y decide abandonar. Pero también hay quien a pesar de eso, decide seguir adelante hasta lograr su propósito, que es sentirse bien consigo mismo. 

El bloqueo aparece cuando comenzamos algo nuevo, una relación, un proyecto, un proceso personal, todo aquello que represente una novedad, que nos saque de nuestra zona de confort.

En este caso en concreto, al obstáculo que me refiero, es el que yo misma me pongo. Son mis “propias neuras”, aparecen al poco de comenzar y me impiden continuar lo que había empezado con tanta ilusión. La experiencia me ha enseñado qué la mejor solución cuando me pongo así es aceptarlas. Sí, curiosamente, en lugar de intelectualizar mi estado, comienzo por sentir mi cuerpo, por observar que me pasa y toda mi atención se va a la cabeza, parece que vaya a estallar. ¿Qué le pasa a mi cuerpo? ¿No tengo? ¿Soy un Cabezudo? ¿Te acuerdas de los Gigantes y Cabezudos, esos con la cabeza enorme que te daban golpes en las fiestas populares? Pues así me siento, golpeada con mi propia cabeza. No hace falta que te diga lo mal que lo paso, seguro que te pasa algo parecido.

¿Qué hago cuando decido parar de dar vueltas por casa, ir a la nevera, al baño, mirarme en el espejo, ver lo horrible que estoy? Pues ACEPTAR que estoy bloqueada, sólo que estoy, porque se que no soy un bloqueo. Tenemos la ventaja que en nuestro idioma se diferencia el SER del ESTAR. Así que me voy a por el  SER. ¿Cómo? Pues RESPIRAR CONSCIENTE, si, poner toda mi atención en mi respiración y ver y sentir mi barriga como se hincha y deshincha al ritmo de la respiración. Que me voy otra vez a la cabeza, no importa, vuelvo a la respiración de nuevo. Esta es la manera que conozco para SERENARME, o lo que es lo mismo, un intento para conectar con mi SER, salir de esa espiral alocada para observar “desde fuera” qué me está diciendo.

Observo los pensamientos,  intento ponerles cara, ojos y nombre, claro está, para conocerlos. Si no los conozco, difícil de aceptarlos, no? Bien, así que aquí te cuento un pequeño ejemplo de lo que me pasa. El primero suele ser, doña Autoexigencia,  aparece sin haberla llamado, como siempre hace, repitiendo sin parar todo lo mal que hago las cosas, que no sirvo para eso, callando la boca a doña Autocomplaciente, que en voz bajita reclama que no todo lo hago mal, que hay cosas que se pueden recuperar, que puede ser que eso en concreto, pues no sea lo mío. Entonces viene como un rayo doña Autocompasión, gritando que se callen, y animándome a dejar lo que estoy haciendo, me acaricia de forma pegajosa, repitiendo que no me preocupe, que descanse, que busque distracción, que seguro en algún momento me saldrá, pero que por el momento, lo deje. Doña Prisa, también llamada Doña Impaciencia, me anima a abandonar, alegando que no hay resultados, que vuelvo a perder el tiempo con tonterías que no son para mí. A lo que doña Autoexigencia, que se ha ido poniendo tierna, ha dicho que la única solución es prepararme más, que lea, aprenda, que me apunte a un curso, en fin, que todavía no estoy preparada. Vuelve Doña Autocompasión consolándome, diciéndome “pobrecita ya es muy tarde, se te ha pasado el arroz”.

Unas y otras se contestan, se interrumpen, armando mucho ruido y, de golpe, me doy cuenta que me están llevando a un callejón sin salida y que el tiempo corre y que no hago lo que quiero hacer, en este caso en concreto, es escribir.

Es aquí cuando aparece Abu Lou, observa a todas, las hace callar a medida que las va mirando  y me pregunta con su voz cálida, cogiéndome de la mano, mirándome a los ojos  ¿por qué escribo?, a lo que le respondo, porque me gusta mucho. Y así, tranquilamente, empezamos un diálogo:

AL: Para qué escribes?

-L: para divertirme, me gusta compartir, además sé que hay gente que le gusta leerme.

AL: Te da satisfacción?

– L: ¡Claro! Muchísima.

– AL: Te importa la opinión de los demás?

L: ….

DL: ¿Quieres ser la mejor?

L:….

AL: ¿De qué tiene miedo mi niña? ¿De no hacerlo bien? ¿De qué se rían de ella? ¿De qué no la quieran? ¿De qué la critiquen? ¿De que la abandonen? Venga, mi amor, anímate, es normal que acudan estas locas, han estado contigo siempre deseando que las veas, que las escuches, que les hagas un poco de caso, entonces dejarán de molestarte. Ya está,  ya las has reconocido, despídete de ellas con cariño, ya no te hacen falta, ya has aprendido muy bien su lección. Poco a poco, sigue haciendo lo que te habías propuesto, sin expectativas, concediéndote tu tiempo, pero sólo porque te gusta mucho, porque eliges hacerlo, disfrutando de TODO el proceso. Hazlo solo para ti; y no olvides,  lo haces porque te gusta, porque te divierte, porque te sientes bien y buscas ser feliz. 

-L: Gracias Abu Lou, ¡qué bien que estás tú!, que me entiendes y que me quieres mucho.

Da lo mismo en el proyecto que estemos, lo importante es saber cuál es el verdadero propósito,  lo que nos impulsa a vivir. A lo largo de nuestra vida, en un momento dado, aparece este muro que nos paraliza, que nos impide fluir, que nos tienta con abandonar, que no nos deja descubrir quiénes SOMOS de verdad, disfrutar de lo que hacemos, o vivimos, o tenemos entre manos en ese instante. Es cuando aparecen, de nuevo, nuestros miedos más infantiles. Y ¿sabes por qué aparecen? porque nos arriesgarnos a hacer lo que nos gusta, porque elegimos ser felices y vivir nuestra propia vida, ajenas a la opinión pública, (qué fuerte, eh?). Y para todo esto necesitamos un Fuerza bestial, nadie dijo que era fácil, que se llama Amor, entonces hemos de empezar a aceptarnos tal y como estamos, a amarnos con nuestros miedos  y neuras, y a partir de aquí comienza algo que se escapa al conocimiento racional, que sólo se puede experimentar y sentir.  

Nos “ponen” los retos, la aventura de vivir cada día como un día especial y aprovechar las oportunidades que la vida nos trae. Sabemos que es un regalo y lo abrimos para crecer, aprender, conocernos mejor y disfrutar.

Te animo y si quieres te acompaño a descubrir todos los bloqueos, a ponerles cara, ojos y nombre, a aceptarlos y amarlos como algo que nos ha acompañado durante nuestro camino,  y entonces, los despedimos con un beso, con un abrazo y los dejamos ir, porque ahora nos impiden seguir adelante. Te aseguro que se puede manejarlos, no desde la angustia ni ansiedad, sino desde el gozo de vivir.

Ojala te animes a escribir un comentario,  y si te ha gustado, compartirlo. Muchas gracias.

Miedos, Desafíos, Retos·Objetivo, Metas, Propósitos

El Viaje

Processed with MOLDIVEmprender un viaje conlleva un nerviosismo previo. Emoción que anima a la sorpresa. Nos encontraremos momentos de incertidumbre, aparentemente no ocurre nada, sin embargo, con el tiempo y la experiencia se sabe que simplemente se trata de una tregua. Saber descansar, es importante, pasar el rato sin nada que hacer, también; simplemente estar, ser y sentir. Son  momentos para controlar la atención, se nos va a su bola, pero intentamos, de nuevo, fijarla en algo concreto, aparecen dudas, luego toda una cascada de sensaciones, sentimientos, recuerdos, anécdotas que, si no se está alerta, te inducen a un loco diálogo mental, pero se trata simplemente de sentir, de observar, de aceptar, sin caer en la costumbre tan arraigada de juzgar.

Os animo a viajar, volver a lugares y descubrir rincones desconocidos. Recuerdos y descubrimiento al mismo tiempo. Atreverse a viajar. Recorrer caminos conocidos y otros extraños.

Volver a lugares que hacía tiempo que no se visitaban abren la caja de la memoria, de los recuerdos que llevan a un viaje por una parte de la vida que casi se había  olvidado. El tiempo transcurrido y la experiencia ayudan a comprender, a ver el hilo conductor. Caer en la cuenta, risas, agradecimiento.

“Sanar memoria”, sanar pasado, liberar el peso de la mochila y así poder seguir la  ruta, el viaje personal, ligera de equipaje.

Os animo a que os regaléis un viaje y a que me dejéis un comentario.